Los primeros colonizadores, los Guanches, descendientes de los Bereber del Norte de África, primero llegaron a Tenerife. Posteriormente, se sucedieron diferentes invasiones españolas y portuguesas. Incluso los británicos llegaron a reclamar partes de Fuerteventura.
La invasión más exitosa fue la llevada a cabo por Jean de Bethencourt quién, en 1402, conquistó Lanzarote y dio su nombre a la ciudad de Betancuria, en el centro de Fuerteventura, la cual fue la capital de la isla hasta mediados del siglo XIX.